miércoles, 19 de noviembre de 2014

El Barroco



Miguel Cervantes y el origen de la novela moderna

Es considerado una de las máximas figuras de la literatura española y universalmente conocido por haber escrito Don Quijote de la Mancha, que muchos críticos han descrito como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal, además de ser el libro más editado y traducido de la historia, sólo superado por la Biblia.6 Se le ha dado el sobrenombre de «Príncipe de los Ingenios».

Don Quijote de la Mancha

Descripción: Artículo destacado
«Don Quijote» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Don Quijote (desambiguación).
Don Quijote de la Mancha1 es una novela escrita por el español Miguel de Cervantes Saavedra. Publicada su primera parte con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha a comienzos de 1605, es una de las obras más destacadas de la literatura española y la literatura universal, y una de las más traducidas. En 1615 apareció la segunda parte del Quijote de Cervantes con el título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha.
Don Quijote fue la primera obra genuinamente desmitificadora de la tradición caballeresca y cortés, por el tratamiento burlesco que le da. Representa la primera obra literaria que se puede clasificar como novela moderna y también la primera novela polifónica, y ejerció, como tal, un influjo abrumador en toda la narrativa europea posterior.
En 2002, y a petición del Club Noruego del Libro, se realizó una lista con las mejores obras literarias de la historia con las votaciones de 100 grandes escritores de 54 nacionalidades distintas; en ella aparecían las obras en estricto orden alfabético para que no prevaleciese ninguna obra sobre otra, con la única excepción de Don Quijote, que encabezó la lista por ser considerada «el mejor trabajo literario jamás escrito».2 Es el libro más editado y traducido de la historia, sólo superado por la Biblia

El ideal artístico del Barroco

Frente al clasicismo renacentista, el Barroco valoró la libertad absoluta para crear y distorsionar las formas, la condensación conceptual y la complejidad en la expresión. Todo ello tenía como finalidad asombrar o maravillar al lector.
Dos corrientes estilísticas ejemplifican estos caracteres: el conceptismo y el culteranismo. Ambas son, en realidad, dos facetas de estilo barroco que comparten un mismo propósito: crear complicación y artificio.

Conceptismo y Culteranismo

El conceptismo

El conceptismo incide, sobre todo, en el plano del pensamiento. Su teórico y definidor fue Gracián, quien en agudeza y arte de ingenio definió el concepto como "aquel acto del entendimiento, que exprime las correspondencias que se hallan entre los objetos". Para conseguir este fin, los autores conceptistas se valieron de recursos retóricos, tales como la paradoja, la antítesis, la paronomasia, la metáfora o la elipsis. También emplearon con frecuencia la dilogía, recurso que consiste en emplear un significante con dos posibles significados, y la polisemia.
¿Qué es el Kitsch?

La palabra kitsch se origina del término alemán “etwas Verkitschen”. Define al arte que es considerado como una copia inferior de un estilo existente. El kitsch es algo más que un movimiento decorativo. No existe ninguna palabra en castellano que sea sinónimo de este término, sin embargo lo que encierra el significado es una expresión artística que surge de la necesidad de expresar la felicidad de una clase media, sin grandes metas intelectuales. Lo kitsch se limita a buscar el placer por la ostentación y por el derroche de formas y colores. Fruto del consumismo, esta tendencia está totalmente en contra de lo funcional.
La moda kitsch en la decoración no ha aparecido como un hecho aislado y tampoco es un fenómeno actual. Aunque, hay que reconocer que en este momento se encuentra en la cresta de la ola, sobre todo, por ese cierto “revivir del retro y la cultura pop
”.


martes, 30 de septiembre de 2014

Nociones básicas sobre lírica

Nociones básicas sobre lírica

El género lírico no es una representación directa del mundo, pues su función no es la de representar sino expresar. La lírica es una forma de expresión de sentimientos. La gran, diferencia con los géneros representativos radica en que en ellos el mundo es objetivo e igual para todos (más o menos objetivo), en cambio los sentimientos dependen directamente del ser humano que los siente, no existen sino en su interioridad (su subjetividad). Es así, como hoy en día se puede representar en el cine una novela como El Señor de los Anillos o una obra dramática como Hamlet, porque mediante la representación cinematográfica se nos muestran los mundos que están en los textos escritos, pero no se puede hacer lo mismo con un poema.
Características: En directa relación con lo señalado anteriormente, se encuentra la característica de la lírica históricamente más reconocida: hay una única voz que habla siempre desde su persona, si se integran otros “personajes” lo hacen tras la mediación de este sujeto que es conocido como el hablante lírico y se define como el ser que habla o enuncia. Al realizar esto, determina con su subjetividad el tono de lo dicho, por ejemplo, si se encuentra feliz o triste, eso se traducirá en que el texto transmitirá alegría o tristeza según sea el caso.
También se dice de lo lírico que “su contenido es lo subjetivo, el mundo interno' el foco de atención en una producción lírica es la mirada hacia sí mismo que realiza el hablante, aunque muchas veces esa mirada se devuelve al mundo exterior para hablar sobre él, siempre lo hace desde la perspectiva subjetiva y particular del hablante lírico. Desde este punto de vista, el tema de una obra lírica puede ser tan variado como los pensamientos que un ser humano puede tener, “...El Hombre en su misma interioridad subjetiva se convierte en obra de arte...”
En cuanto a la forma de presentación de las obras pertenecientes a este género, es una característica general (pero no una condición absolutamente necesaria), el hecho de estar escrito en verso. También existen textos que se pueden definir como poemas escritos en prosa, que se denominan prosa poética.
El verso es una forma de separar las frases para guiar el ritmo con que se lee un texto lírico. Antiguamente esto era de particular importancia, puesto que en sus orígenes la recitación poética se acompañaba de música, por lo general con una lira (de ahí el término poesía lírica). Posteriormente se establecieron ciertas formas particulares de composición de los versos dependiendo de su métrica, es decir, el número de sílabas que contenía (a veces 8, 10 ó 14).
El verso también puede variar según el tipo de composición (soneto, oda, romance, etc.) y según el número y la distribución de las estrofas, que son grupos de versos generalmente relacionados según su rima.
La rima se define a su vez como la coincidencia o disparidad entre las terminaciones de los versos. Esta puede ser:

• Consonante cuando hay identidad de sonidos en la terminación de dos palabras, desde la vocal que lleva el acento, aunque las demás letras no sean exactamente iguales en su figura.



sábado, 20 de septiembre de 2014

Lo Abundante Y Lo Fugaz



Lo Abundante Y Lo Fugaz

Lo Abundante y Fugaz en América Latina

En América Latina es propio la exageración (abundante) de las cosas. Un ejemplo claro es la arquitectura demuestras iglesias, el derroche de nuestras fiestas populares (mezcla de paganismo y cristiandad), los tintes mágicos de los eventos sociales y políticos, las nuevas tendencias culturales, son suficientes para reconocer que vivimos en un mundo exuberante e increíble. De nuestra querida Latinoamérica

En Latinoamérica, la abundancia es parte de nuestra realidad, vivimos en ella, somos parte de ella, somos parte de su estructura, de su estilo.

Las fiestas populares, los disfraces coloridos, las máscaras impresionantes, esa abundancia gastronómica, etc. También la manifestación en la música popular. Típico de lo abundante en Latinoamérica.

También algunos autores hablan de esta gran abundancia en las cosas y lo expresan mediante sus tantos literatos, entre estos están: Gabriel García Márquez y Alejo Carpentier.

Gabriel García Márquez, ante la exuberancia de la naturaleza y de hechos históricos insólitos, manifiesta, con absoluta humildad, que “sería necesario crear todo un sistema de palabras para el tamaño de nuestra realidad”, esa misma realidad que siglos antes había impactado a descubridores, cronistas y científicos europeos. Que más tarde se denominaría como “El Realismo Mágico”: Antonio Pigafetta, escribió a su paso por nuestra América una crónica rigurosa, en la que nos contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en la espalda de los machos, también contó que había visto animales como engendros con cabeza y orejas de una mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Conto que al primer nativo que encontraron en la Patagonia, cuando le pusieron un espejo en frente, este gigante asustado y furioso se quedó sin uso de razón por el temor y sobresalto que tuvo al ver su propia imagen.


Favor pasar a su cuaderno de materia